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El primer cuento del duende

Por Loy··1 min de lectura·48 lecturas

Al fondo del tercer cajón, entre botones huérfanos y cartas sin terminar, la máquina de escribir del duende dormía con una hoja a medio morder. La abuela Josefa la rescató un martes, la limpió con el dobladillo de su vestido y la puso frente a la ventana.

Esa misma tarde empezó a llover, y con la lluvia llegaron las palabras. Escribió de un farero que encendía su linterna solo para las gaviotas, de un tren que nunca se detenía en la estación equivocada, de un niño que guardaba ruiseñores en el bolsillo del abrigo.

— ¿Te quedaste a mitad de camino? —

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